CÓMO APRENDER A COMER DE MANERA CONSCIENTE

¿Cuanto tiempo dedicas a escucharte? No me refiero a escuchar lo que tu mismo dices, sino lo que tu cuerpo te comunica.

Tu cuerpo es muy sabio, es tu maestro y siempre te indica cual es el camino correcto para que estés fuerte y en salud. Te avisa cuando está deshidratado y necesita agua, haciendo que tengas sed;  cuando le faltan nutrientes y necesita alimentarse te lo comunica enviándote el estímulo del hambre. Es hasta capaz de enviarte mensajes específicos sobre el tipo de nutrientes que necesitas. (Piensa en los antojos de las mujeres embarazadas)

Hoy en día, a causa del ritmo de vida frenético que tenemos, hemos perdido la costumbre de escuchar los mensajes que nos envía nuestro cuerpo.

La vida en algunos momentos se parece más a un maratón que a un viaje.

Y esto se refleja también en nuestra manera de comer. ¿Te ha pasado alguna vez de llegar a la hora de comer tan hambriento como para lanzarte literalmente hacia la comida y comértelo todo con mucha ansiedad? Yo he sido una experta durante muchísimo tiempo, por esto se que esta forma de comer tiene un triple efecto negativo:

  1. Comiendo de prisa no saboreas lo que comes y entonces no lo disfrutas. De esta manera te estás perdiendo uno de los mayores placeres de la vida, ¡Que pena!
  1. Al comer tan de prisa no le das el tiempo al estómago de enviar el mensaje de saciedad a tu cerebro. Normalmente este mensaje viene enviado unos 20 minutos después de que empieces a comer.  ¿Que pasa cuando comemos demasiado rápido? Que, aunque hayas tocado el umbral de saciedad, todavía no ha llegado el mensaje a tu cerebro. Como consecuencia sigues comiendo mucho más del necesario, acabando por sentir de repente un nivel de saciedad próximo al diez: estás a punto de explotar.
  1. Comiendo con ansiedad vas a tener una digestión más larga y difícil. Cuando comes rápido también masticas poco la comida y esto hace que acumules gases, tengas dolor de barriga y somnolencia después de comer.

Hoy quiero dejarte una pequeña herramienta que puedes utilizar desde ya para aprender a escuchar a tu cuerpo y que te permitirá comer de una manera más consciente y en las correctas cantidades. Es el termómetro del hambre que va subiendo su puntuación según tu nivel de saciedad

Te aconsejo que comas cuando tu nivel de hambre está entre un 3 o un 4, sin esperar de que aumente más, y de que dejes de hacerlo cuando tu nivel de saciedad se aproxime al 5 o al 6.

Te voy a pedir que en el día de hoy, cuando llegue el momento de la comida, pares y que antes de empezar a comer, te preguntes que nivel de hambre tienes. Luego empieza a comer lentamente y fíjate como, poco a poco, el hambre va bajando y la sensación de saciedad aumente de manera paralela. Descubrirás que existen muchos niveles de hambre y saciedad, exactamente como hay diferentes matices entre el blanco y el negro.

Te estoy pidiendo de jugar a sincronizarte con tu cuerpo y aprender a escucharlo atentamente.

EN el próximo video te hablaré de cómo gestionar el hambre emocional

Hasta entonces un abrazo muy cariñoso

Federica

 

 

 

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