AQUÍ Y AHORA

 ITALIANO

El domingo pasé un día estupendo en compañía de dos queridas amigas, con las que comparto una grande pasión: el SURF. Legamos a la playa por la mañana temprano. El día era perfecto: sol, olas y muchísimas ganas de entrar en el agua.

Mientras nos estirábamos en la orilla del mar recuerdo perfectamente la sensación de los rayos del sol calentándome la cara, la presión del traje de neopreno en el cuerpo, el olor a parafina, arena y mar, el sonido de las olas rompiéndose y de la voz alegre de mis amigas. Nos metimos y empezamos a remar sintiendo el agua frÍo en las manos, en los pies, entrando por el traje y bajando por la espalda, y la espuma de las olas rozándonos la cara.

La sensación de la tabla cogiendo velocidad y la de volar entre las olas es algo que me llena de energía y me cura cualquier tipo de herida, física o emocional.

Lo que me hace amar el surf es también la DIFERENTE PERCEPCIÓN que me hace tener del mundo y de mi misma: cuando surfeo mi DIÁLOGO INTERNO se apaga, los pensamientos desaparecen y me siento parte de un todo…me siento FLUIR.

Todos hemos experimentado a menudo algo así.

A mí me pasa con este deporte, a ti te pasará haciendo otra cosa, pero las sensaciones relacionadas sí que son siempre las mismas.

¿Sabes a que me refiero, verdad?

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste así?

¿Qué es lo que hace que te sientas llen@ y  en paz con todos y con todo?

Piensa en aquellas experiencias en las que perdiste hasta la COGNICIÓN DEL TIEMPO, viviendo horas como si fueran minutos y minutos como si fueran días.

Todo esto pasa porque conseguimos VIVIR EL AQUÍ Y AHORA.

¿Cómo?

APAGANDO EL VOLUMEN de nuestro diálogo interior y así conectar plenamente con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Convivimos todos los días con nuestra VOZ INTERIOR, la que nos empuja  continuamente entre los recuerdos pasados y los planes futuros. La que te impide escuchar de verdad a quien te está hablando o disfrutar del momento presente, haciéndote pensar en todo lo que “tienes que hacer” después.

A veces se transforma en juez, otras en filtro, en comentarista,  confundiéndote y no dejándote disfrutar de manera profunda con lo que haces.

Cuando surfeo no se apaga sólo este diálogo, sino que también la tendencia a querer tenerlo todo bajo control.  En realidad el CONTROL es solo una ILUSIÓN porqué realmente no hay nada que podamos controlar, excepción hecha por nuestros pensamientos.

Sólo cuando consigo soltar esta necesidad entonces disfruto plenamente de cada cosa, también de un día de surf.

En el momento en que intento controlarlo todo, al revés, me caigo, no avanzo, no mejoro y me estreso.

Es sólo TENIENDO ESTA FLEXIBILIDAD MENTAL,  dejándonos llevar literalmente por la corriente, que entonces conseguimos fluir.

Para mí el surf es un maestro de vida:

No existe una ola igual que otra, en cada momento la corriente puede cambiar, no siempre hay las condiciones de tiempo que te gusten. En cada instante te tienes que adaptar a la situación que haya y que difícilmente coincide con nuestras expectativas. Pero son propios estas condiciones tan cambiantes que hacen que saquemos todos aquellos recursos y aquellas potencialidades que ni sabíamos de tener.

Es así que un frío día de lluvia y de fuerte corrientes se puede transformar en una inolvidable experiencia en la que conseguimos coger aquella ola que nos parecía aterradora un segundo antes. O simplemente puede que gracias a este día difícil consigamos tener la capacidad de surfear la OLA PERFECTA.

¿Qué podemos hacer para entrenarnos a conectar más profundamente con nuestras experiencias, con el aquí y ahora, y a desarrollar una fuerte flexibilidad?

Te voy a dejar una pequeña lista de cosas que en mi opinión son muy útiles en este sentido.

1. RALENTIZA TUS RITMOS

Muchas veces nos perdemos en el engranaje de la cotidianeidad y de” los tengo que”.

Más que vivir corremos un maratón y conseguimos parar sólo en determinadas ocasiones: en el fin de semana y en las vacaciones. Aprender a ralentizar nuestros ritmos, a recortar en el día un momento para nosotros mismos para cuidarnos, no solo por fuera, sino que también por dentro, puede ser de grande ayuda.

2. CONECTA CON TUS 5 SENTIDOS

Cuando tomas consciencia que tu voz interior está subiendo el volumen, entonces para y céntrate en tus 5 sentidos. Si estás comiendo saborea cada bocado de comida, si estás dando un paseo céntrate en los perfumes, en los sonidos, en las sensaciones de tu cuerpo, en tu respiración, en la temperatura del aire, en el latido de tu corazón. Tus 5 sentidos son un medio muy potente para quedarte anclado al momento presente.

3. SE CONSCIENTE

A medida que pasa el tiempo soy más consciente de que TODO PASA Y TODO SE TRANSFORMA. Las cosas negativas pasan y las cosas buenas también: ser conscientes de esto nos puede ayudar a soltar lo malo y a vivir más intensamente lo bueno

4. TRANSFORMA LAS DIFICULTADES EN TRAMPOLINES y entrena tu flexibilidad.

Dale la vuelta a la tortilla y pregúntate:

¿Qué puedo aprender de esta situación difícil? ¿Cuál es la enseñanza que necesito tener para poder ir adelante?

¿Qué lado de mi personalidad puedo mejorar viviendo todo esto?

Cómo te decía antes lo malo pasa. Aprende de ello para poder disfrutar aún más lo bueno que está a la vuelta de la esquina. A lo mejor lo que estás aprendiendo de estas dificultades inesperadas es algo que te hará vivir más intensamente lo bueno y te preparará a coger “tu ola perfecta”.

Con cariño

Federica

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